
El y ella se han ido después de un corto periodo de tiempo. Entre risas, sonrisas y demasiados viajes por mi parte, el tiempo ha pasado y ya no los volveré a ver en un periodo que parece mucho mas largo.
Ella, agradable y agradecida, no se da cuenta que es muy difícil que me desagrade...no me importa dormir en un colchón de aire, ni que se use mi teléfono, ni que se gaste una botella o mil de Champagne, ni que se rompa una copa de vino. Rompería una copa al día para que se quedaran.
El, no ha cambiado. Disfruta de sus momentos de soledad, se encierra en su burbuja de cristal la cual no tiene sentido si no hay alguien a su alrededor que la justifique, en silencio, sin molestar, pero presente en cada momento, cuidado con rozarla ya que puede interrumpir el equilibrio. A mi no me fue difícil entender su significado, ya hace mucho tiempo, que comparto y disfruto como la primera vez.
El y yo, nacidos y crecidos de la misma manera no podemos ser mas distintos. El con su soledad acompañada y yo con mi compañía solitaria. Compartiendo un silencio que lo dice todo sin decir nada. Intento recordar si en algún momento de mi vida me he llegado a enfadar con el o si he llagado a pensar que el me fallaría, no consigo recordar posiblemente porque nunca ha pasado. Que bonito nuestro silencio.
Ella y yo, casi desconocidos y tan conocidos. De acompañantes alrededor de la burbuja. Ya se dará cuenta de que pocas cosas son tan importantes para mi como lo que compartimos, el silencio, mi silencio.
Al final, después de nuestro corto periodo de tiempo, detrás de un muro de cristal, solo me queda un tarro de chocolate, y los pasos de el y ella de camino a casa, mi casa.
Ella, agradable y agradecida, no se da cuenta que es muy difícil que me desagrade...no me importa dormir en un colchón de aire, ni que se use mi teléfono, ni que se gaste una botella o mil de Champagne, ni que se rompa una copa de vino. Rompería una copa al día para que se quedaran.
El, no ha cambiado. Disfruta de sus momentos de soledad, se encierra en su burbuja de cristal la cual no tiene sentido si no hay alguien a su alrededor que la justifique, en silencio, sin molestar, pero presente en cada momento, cuidado con rozarla ya que puede interrumpir el equilibrio. A mi no me fue difícil entender su significado, ya hace mucho tiempo, que comparto y disfruto como la primera vez.
El y yo, nacidos y crecidos de la misma manera no podemos ser mas distintos. El con su soledad acompañada y yo con mi compañía solitaria. Compartiendo un silencio que lo dice todo sin decir nada. Intento recordar si en algún momento de mi vida me he llegado a enfadar con el o si he llagado a pensar que el me fallaría, no consigo recordar posiblemente porque nunca ha pasado. Que bonito nuestro silencio.
Ella y yo, casi desconocidos y tan conocidos. De acompañantes alrededor de la burbuja. Ya se dará cuenta de que pocas cosas son tan importantes para mi como lo que compartimos, el silencio, mi silencio.
Al final, después de nuestro corto periodo de tiempo, detrás de un muro de cristal, solo me queda un tarro de chocolate, y los pasos de el y ella de camino a casa, mi casa.